Entre las causas que provocaron el inicio de la Revolución Mexicana estuvieron la permanencia de Porfirio Díaz en el poder durante 30 años; la conformación de los latifundios, y la explotación del petróleo por parte de compañías extranjeras.
En medio de estas convulsiones sociales, emergió la figura de Francisco I. Madero quien ya en 1908 exigía elecciones democráticas justas y abanderaba la no reelección. Un ambiente turbio dominó el escenario político, dividiendo a la sociedad entre partidarios del dictador y quienes estaban a favor de Madero.
La reacción del gobierno no se hizo esperar: Madero fue hecho prisionero en San Luis Potosí luego del triunfo electoral de Díaz en junio de 1910; poco después logró escapar para refugiarse en San Antonio, Texas, desde donde lanzó el llamamiento de rebelión a través del Plan de San Luis que dio inicio a la Revolución Mexicana.
En ese documento, Madero declaró nulas las elecciones de aquel año, se reconocía como presiente provisional y jefe de la Revolución, y pugnaba por mejores condiciones sociales para los indígenas y obreros de México. A raíz de enfrentamientos armados derivados de ello, Díaz renunció a la presidencia y se exilió en Francia, mientras que Madero ganó las elecciones convocadas en 1911.
La Revolución provocó la muerte de más de un millón de compatriotas, pero dio realce a figuras de relieve como Pancho Villa, Emiliano Zapata, Pascual Orozco, Venustiano Carranza y otros. Sin embargo, durante la llamada Decena Trágica, en 1913, encabezada por Manuel Mondragón, Félix Díaz, sobrino del exdictador, y Bernardo Reyes, murieron tanto Francisco I. Madero como su hermano Gustavo y el vicepresidente Pino Suárez, siendo consecuencia de ello que Victoriano Huerta usurpara la presidencia para, poco tiempo después, caer en desgracia y protagonizar un larguísimo exilio.
Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre cuándo terminó dicho movimiento. Algunos consideran que fue en 1917 con el Constituyente Permanente; otros que en 1920 con la presidencia de Adolfo de la Huerta o en 1924 con la de Plutarco Elías Calles. Otras voces proponen que, con el fin del Maximato, encabezado por Calles entre 1928 y 1934, se puso término a esta etapa


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